martes, 28 de enero de 2014

Vida de uno del club del 25%. I

Le doy un trago a mi botella. Cerveza, de la barata, para intentar comprender cosas. Parece mentira, pero ayuda. Te hace ver en perspectiva lo mierda que es tu vida y una vez aclarado se lo lleva de tu mente para hacerte sentir bien y hacer que vuelvas, como las putas, los casinos, los bares y los mafiosos. Todos bebemos por experiencia. Por olvidarle más que por otra cosa. Alguien dijo que los más sabios son los alcohólicos, pues yo opino que Sócrates, Platón e incluso el propio Engels debieron ser los mayores borrachos de la historia.
Otro trago. Ahora ante mí se visualizan dos figuras. Las dos reconocibles fácilmente. Uno de ellos soy yo, rogando no ser despedido. La escena de esta mañana me vuelve a la mente. Mi jefe aludiendo a las pérdidas cuando aquella mañana llevaba un nuevo traje de esos que le gustaba llevar todos los días. Le hacía sentirse superior.
-Capullo… -se me escapa tras una risa irónica. Tendrá pérdidas, pero… ¿Y yo? Yo las tengo triplicadas. A punto de ser desahuciado, una hija a la que alimentar que vive con su madre, mi ex.
Otro trago. Mi ex mujer, Elisa. La amaba, con toda mi alma. Y fruto de mi amor, que luego me entere no ser correspondido de igual manera, nació Maite. Ya es adolescente y sus momentos de rebeldía me recuerdan a los míos. Cojo el móvil para llamar a mi ex. Tengo que decirle que este fin de semana Maite no puede venir, no tengo que comer ni yo.
Bebo un trago bien largo y espero a que descuelgue el teléfono. Suspiro cogiendo fuerzas, más por la vergüenza que me provocaba contárselo todo que por otra cosa.

-¿Diga?

Sin dinero

Sin dinero,
Alcohol recorre mis venas
Desahuciado,
Cual perro de su casilla
Bebe hambriento
El que llora,  llora, llora…
¿Y la niña?
Ya ni de novio presume,
La dejó,
Por otra de más calibre.
Ella viene,
Mira notando mi pena
Yo la miro
Lloramos juntos, hambrientos,

Sin dinero.

J.M. Uztai Eccos