Mártir de caricias, mártir de besos,
muero dulce a su lado como un preso
disparado al huir de su oscura celda.
Tengo esperanzas de amor, tengo versos
dedicados a todas nuestras penas.
Tengo una vida tan simple, (compleja
tan sólo quedó tu bella sonrisa)
reducida a dedicarte enteras
mi vida, mi piel, mi verso, mi risa
canciones, prosas y las tan bellas brisas.
Cartas Rojas
jueves, 17 de abril de 2014
domingo, 23 de marzo de 2014
Libertad a Pablo Hasel
Un día en marzo, sus versos robaron.
Gentes de demócratas disfrazados
Rompieron, de nuevo, sus libertades.
¿Su culpa?
Culpable de condenar al Estado,
Culpable de recitar una verdad,
Culpable de ser el real demócrata,
Culpable de defender a su clase,
Culpable de no olvidar su violencia,
Culpable de no perdonar sus presos,
Culpable de no condenar su condena,
Culpable de no servir en silencio.
Dictó así su sentencia el mazo del juez,
Dándole otra vez la razón a Hasel,
En que el fascismo aún vive en España,
Que Franco aún no ha muerto, pues sigue vivo,
Sigue vivo por los presos políticos,
Sigue vivo por la sentencia del juez.
Y es que por diferencias que tenga
Con el hombre que ha sido condenado
Me recuerda ahora una frase suya
“Ideales por encima de riñas
Personales.”
Por eso y otras más razones te daré
Siempre mi apoyo de poeta a poeta,
Grito y gritaré: ¡Libertad Pablo Hasel!
viernes, 21 de marzo de 2014
La mayor rata
La mayor rata:
Dudo que en el mundo hayan habitado
Ratas mayores que la que hoy ha muerto.
Y no sé si es mejor su muerte o no,
Pues en periódicos, televisión
Y más redes, su figura realzan
Como si de un semidiós se tratara.
Si es mayor rata que otras también viles,
No es más que por vender su alma al diablo
En forma de (anti)constitución.
Demócrata lo tachan, siendo en verdad
Un asesino a sueldo del capital
Y un mercenario del rey de Borbón.
Su muerte no lloro ni lloraré,
Pues su muerte no causa tristeza en mí.
Su vida no aplaudo ni aplaudiré,
Pues su vida sí causó tristeza en mí.
La firma aquí viene es la de un poeta
Que no se tragó vuestra falsa historia.
J. M. Uztai Eccos.
domingo, 16 de marzo de 2014
Che Guevara
Glorioso el año en que nació,
Mil novecientos veintiocho.
Gloriosa sea tu tierra,
Glorioso sea Rosario.
Gloriosa fue vuestra obra,
La revolución cubana.
A los que ofreciste vida
Vida digna y en buena paz.
Gloriosos los guerrilleros,
Que a tu lado marcharon.
En tu lucha te aguardaron
Y tu imagen limpiaron.
Malditos los que venden hoy,
Camisetas con provecho
Para ellos, ensuciándote
Con dinero e intereses.
Malditos fusiladores,
Que asesinaron, vilmente,
A la máxima expresión
De lucha y solidaridad.
Maldito sea aquel día,
Nueve de octubre, La Higuera.
Maldito el año aquel;
Mil novecientos sesenta y siete
domingo, 9 de marzo de 2014
Un poeta que no se rinde
Sus espadas son de acero y odio,
nuestras de hambre y reivindicación.
Sus muertes son de miedo, nuestras de amor.
Sus vidas son suyas, las nuestras, suyas.
Su sangre está en nuestras propias venas;
y no les importa hacerlas sangrar.
Ante sus ojos mueren inocentes,
mientras empresarios arriba ríen.
Miran en el suelo nuestra miseria,
me imagino dentro del club de sus chistes
formulados hacia nuestra pobreza.
Los ricos riendo de nuestro hambre,
ignorando inútilmente nuestra rabia.
¡Pues yo advierto que caerá sus sistema!
¡Que lo revolucionario se impone,
sobre aquellos banales intereses!
¡Pues el sueño de nuestro pueblo es justo!
¡Pues la historia absuelve a los que lucharon!
Aquí un poeta nunca se rinde.
J. M. Uztai Eccos.
nuestras de hambre y reivindicación.
Sus muertes son de miedo, nuestras de amor.
Sus vidas son suyas, las nuestras, suyas.
Su sangre está en nuestras propias venas;
y no les importa hacerlas sangrar.
Ante sus ojos mueren inocentes,
mientras empresarios arriba ríen.
Miran en el suelo nuestra miseria,
me imagino dentro del club de sus chistes
formulados hacia nuestra pobreza.
Los ricos riendo de nuestro hambre,
ignorando inútilmente nuestra rabia.
¡Pues yo advierto que caerá sus sistema!
¡Que lo revolucionario se impone,
sobre aquellos banales intereses!
¡Pues el sueño de nuestro pueblo es justo!
¡Pues la historia absuelve a los que lucharon!
Aquí un poeta nunca se rinde.
J. M. Uztai Eccos.
sábado, 15 de febrero de 2014
Recuerdos.
Su pelo contra el viento vatianse en duelo,
dejando como resultado la más bella estampa.
El sol le dejaba su belleza cedida,
compartiendo asdí su hermosura con el paisaje
Su rebeldía superaba los bolcheviques
y en sus manos reposaba, más vivo, un libro
por Marx escrito, Lenin leido y Stalin,
(Por mucha gente que lo niegue) había cumplido.
Ni mil revoluciones superarían mi amor,
ni mil canciones expresarían mi sentimiento.
J. M. Uztai Eccos
dejando como resultado la más bella estampa.
El sol le dejaba su belleza cedida,
compartiendo asdí su hermosura con el paisaje
Su rebeldía superaba los bolcheviques
y en sus manos reposaba, más vivo, un libro
por Marx escrito, Lenin leido y Stalin,
(Por mucha gente que lo niegue) había cumplido.
Ni mil revoluciones superarían mi amor,
ni mil canciones expresarían mi sentimiento.
J. M. Uztai Eccos
martes, 28 de enero de 2014
Vida de uno del club del 25%. I
Le doy un trago a mi botella. Cerveza, de la barata, para
intentar comprender cosas. Parece mentira, pero ayuda. Te hace ver en
perspectiva lo mierda que es tu vida y una vez aclarado se lo lleva de tu mente
para hacerte sentir bien y hacer que vuelvas, como las putas, los casinos, los
bares y los mafiosos. Todos bebemos por experiencia. Por olvidarle más que por
otra cosa. Alguien dijo que los más sabios son los alcohólicos, pues yo opino
que Sócrates, Platón e incluso el propio Engels debieron ser los mayores
borrachos de la historia.
Otro trago. Ahora ante mí se visualizan dos figuras. Las dos
reconocibles fácilmente. Uno de ellos soy yo, rogando no ser despedido. La escena
de esta mañana me vuelve a la mente. Mi jefe aludiendo a las pérdidas cuando
aquella mañana llevaba un nuevo traje de esos que le gustaba llevar todos los
días. Le hacía sentirse superior.
-Capullo… -se me escapa tras una risa irónica. Tendrá pérdidas,
pero… ¿Y yo? Yo las tengo triplicadas. A punto de ser desahuciado, una hija a
la que alimentar que vive con su madre, mi ex.
Otro trago. Mi ex mujer, Elisa. La amaba, con toda mi alma. Y
fruto de mi amor, que luego me entere no ser correspondido de igual manera,
nació Maite. Ya es adolescente y sus momentos de rebeldía me recuerdan a los
míos. Cojo el móvil para llamar a mi ex. Tengo que decirle que este fin de
semana Maite no puede venir, no tengo que comer ni yo.
Bebo un trago bien largo y espero a que descuelgue el
teléfono. Suspiro cogiendo fuerzas, más por la vergüenza que me provocaba
contárselo todo que por otra cosa.
-¿Diga?
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