Su pelo contra el viento vatianse en duelo,
dejando como resultado la más bella estampa.
El sol le dejaba su belleza cedida,
compartiendo asdí su hermosura con el paisaje
Su rebeldía superaba los bolcheviques
y en sus manos reposaba, más vivo, un libro
por Marx escrito, Lenin leido y Stalin,
(Por mucha gente que lo niegue) había cumplido.
Ni mil revoluciones superarían mi amor,
ni mil canciones expresarían mi sentimiento.
J. M. Uztai Eccos
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