Un día en marzo, sus versos robaron.
Gentes de demócratas disfrazados
Rompieron, de nuevo, sus libertades.
¿Su culpa?
Culpable de condenar al Estado,
Culpable de recitar una verdad,
Culpable de ser el real demócrata,
Culpable de defender a su clase,
Culpable de no olvidar su violencia,
Culpable de no perdonar sus presos,
Culpable de no condenar su condena,
Culpable de no servir en silencio.
Dictó así su sentencia el mazo del juez,
Dándole otra vez la razón a Hasel,
En que el fascismo aún vive en España,
Que Franco aún no ha muerto, pues sigue vivo,
Sigue vivo por los presos políticos,
Sigue vivo por la sentencia del juez.
Y es que por diferencias que tenga
Con el hombre que ha sido condenado
Me recuerda ahora una frase suya
“Ideales por encima de riñas
Personales.”
Por eso y otras más razones te daré
Siempre mi apoyo de poeta a poeta,
Grito y gritaré: ¡Libertad Pablo Hasel!
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